Libro Quinto de Moisés
DEUTERONOMIO
Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb
1
1 Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a
este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar
Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.
2 Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir,
hasta Cades-barnea.
3 Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo,
el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme
a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos,
4 después que derrotó a Sehón rey de los amorreos, el cual
habitaba en Hesbón, y a Og rey de Basán que habitaba en Astarot
en Edrei.
5 De este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió
Moisés declarar esta ley, diciendo:
6 Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis
estado bastante tiempo en este monte.
7 Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en
el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la
costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el
gran río, el río Eufrates.
8 Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la
tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y
Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de
ellos.
Nombramiento de jueces
(Ex. 18.13-27)
9 En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo no puedo
llevaros.
10 Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí hoy
vosotros sois como las estrellas del cielo en multitud.
11 ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de
lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!
12 ¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas
y vuestros pleitos?
13 Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios
y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros
jefes.
14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has
dicho.
15 Y tomé a los principales de vuestras tribus, varones sabios
y expertos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de
millares, de centenas, de cincuenta y de diez, y gobernadores de
vuestras tribus.
16 Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre
vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su
hermano, y el extranjero.
17 No hagáis distinción de persona en el juicio; así al
pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno,
porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la
traeréis a mí, y yo la oiré.
18 Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de
hacer.
Misión de los doce espías
(Nm. 13.1-33)
19 Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible
desierto que habéis visto, por el camino del monte del amorreo,
como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-
barnea.
20 Entonces os dije: Habéis llegado al monte del amorreo, el
cual Jehová nuestro Dios nos da.
21 Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma
posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha
dicho; no temas ni desmayes.
22 Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos
varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su
regreso nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y
de las ciudades adonde hemos de llegar.
23 Y el dicho me pareció bien; y tomé doce varones de entre
vosotros, un varón por cada tribu.
24 Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el
valle de Escol, y reconocieron la tierra.
25 Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo
trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que
Jehová nuestro Dios nos da.
26 Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al
mandato de Jehová vuestro Dios;
27 y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová
nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos
en manos del amorreo para destruirnos.
28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado
nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que
nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y
también vimos allí a los hijos de Anac.
29 Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.
30 Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él
peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por
vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.
31 Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha
traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que
habéis andado, hasta llegar a este lugar.
32 Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios,
33 quien iba delante de vosotros por el camino para reconoceros
el lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para
mostraros el camino por donde anduvieseis, y con nube de día.
Dios castiga a Israel
(Nm. 14.20-35)
34 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y
juró diciendo:
35 No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación,
la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres,
36 excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré
la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a
Jehová.
37 También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me
dijo: Tampoco tú entrarás allá.
38 Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá;
anímale, porque él la hará heredar a Israel.
39 Y vuestros niños, de los cuales dijisteis que servirían de
botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo bueno ni lo malo,
ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán.
40 Pero vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo.
La derrota en Horma
(Nm. 14.39-45)
41 Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra
Jehová; nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que
Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno con
sus armas de guerra, y os preparasteis para subir al monte.
42 Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no
estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros
enemigos.
43 Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al
mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis al
monte.
44 Pero salió a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba en
aquel monte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os
derrotaron en Seir, hasta Horma.
45 Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová
no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.
46 Y estuvisteis en Cades por muchos días, los días que
habéis estado allí.
Los años en el desierto
2
1 Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo,
como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por
mucho tiempo.
2 Y Jehová me habló, diciendo:
3 Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte.
4 Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el
territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan
en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos
mucho.
5 No os metáis con ellos, porque no os daré de su tierra ni
aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por
heredad a Esaú el monte de Seir.
6 Compraréis de ellos por dinero los alimentos, y comeréis; y
también compraréis de ellos el agua, y beberéis;
7 pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus
manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta
años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.
8 Y nos alejamos del territorio de nuestros hermanos los hijos
de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino del Arabá desde
Elat y Ezión-geber; y volvimos, y tomamos el camino del desierto
de Moab.
9 Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con
ellos en guerra, porque no te daré posesión de su tierra;
porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot.
10 (Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y
numeroso, y alto como los hijos de Anac.
11 Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de
Anac; y los moabitas los llaman emitas.
12 Y en Seir habitaron antes los horeos, a los cuales echaron
los hijos de Esaú; y los arrojaron de su presencia, y habitaron
en lugar de ellos, como hizo Israel en la tierra que les dio
Jehová por posesión.)
13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el
arroyo de Zered.
14 Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando
pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que
se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en
medio del campamento, como Jehová les había jurado.
15 Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para
destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.
16 Y aconteció que después que murieron todos los hombres de
guerra de entre el pueblo,
17 Jehová me habló, diciendo:
18 Tú pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar.
19 Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes,
ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra
de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por
heredad.
20 (Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron
en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas
llamaban zomzomeos;
21 pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a
los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos
sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar,
22 como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en
Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos
sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy.
23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los
caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en
su lugar.)
24 Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he
entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su
tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con
él.
25 Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los
pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y
temblarán y se angustiarán delante de ti.
Israel derrota a Sehón
(Nm. 21.21-30)
26 Y envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón
rey de Hesbón con palabras de paz, diciendo:
27 Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin
apartarme ni a diestra ni a siniestra.
28 La comida me venderás por dinero, y comeré; el agua
también me darás por dinero, y beberé; solamente pasaré a
pie,
29 como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en
Seir, y los moabitas que habitaban en Ar; hasta que cruce el
Jordán a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.
30 Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el
territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su
espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano,
como hasta hoy.
31 Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar
delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión
de ella para que la heredes.
32 Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para
pelear en Jahaza.
33 Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y
lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo.
34 Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las
ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.
35 Solamente tomamos para nosotros los ganados, y los despojos
de las ciudades que habíamos tomado.
36 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de
Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo
ciudad que escapase de nosotros; todas las entregó Jehová
nuestro Dios en nuestro poder.
37 Solamente a la tierra de los hijos de Amón no llegamos; ni
a todo lo que está a la orilla del arroyo de Jaboc ni a las
ciudades del monte, ni a lugar alguno que Jehová nuestro Dios
había prohibido.
Israel derrota a Og rey de Basán
(Nm. 21.31-35)
3
1 Volvimos, pues, y subimos camino de Basán, y nos salió al
encuentro Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en
Edrei.
2 Y me dijo Jehová: No tengas temor de él, porque en tu mano
he entregdo a él y a todo su pueblo, con su tierra; y harás con
él como hiciste con Sehón rey amorreo, que habitaba en Hesbón.
3 Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra mano a Og
rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta
acabar con todos.
4 Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que
no les tomásemos; sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del
reino de Og en Basán.
5 Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con
puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro.
6 Y las destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hesbón,
matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños.
7 Y tomamos para nosotros todo el ganado, y los despojos de las
ciudades.
8 También tomamos en aquel tiempo la tierra desde el arroyo de
Arnón hasta el monte de Hermón, de manos de los dos reyes
amorreos que estaban a este lado del Jordán.
9 (Los sidonios llaman a Hermón, Sirión; y los amorreos,
Senir.)
10 Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo
Basán hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.
11 Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto
de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá
de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y
su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.
Rubén, Gad y la media tribu de Manasés se establecen al
oriente del Jordán
(Nm. 32.1-42)
12 Y esta tierra que heredamos en aquel tiempo, desde Aroer,
que está junto al arroyo de Arnón, y la mitad del monte de
Galaad con sus ciudades, la di a los rubenitas y a los gaditas;
13 y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, toda
la tierra de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo
di a la media tribu de Manasés.
14 Jair hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta el
límite con Gesur y Maaca, y la llamó por su nombre, Basán-
havot-jair, hasta hoy.
15 Y Galaad se lo di a Maquir.
16 Y a los rubenitas y gaditas les di de Galaad hasta el arroyo
de Arnón, teniendo por límite el medio del valle, hasta el
arroyo de Jaboc, el cual es límite de los hijos de Amón;
17 también el Arabá, con el Jordán como límite desde
Cineret hasta el mar del Arabá, el Mar Salado, al pie de las
laderas del Pisga al oriente.
18 Y os mandé entonces, diciendo: Jehová vuestro Dios os ha
dado esta tierra por heredad; pero iréis armados todos los
valientes delante de vuestros hermanos los hijos de Israel.
19 Solamente vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros
ganados (yo sé que tenéis mucho ganado), quedarán en las
ciudades que os he dado,
20 hasta que Jehová dé reposo a vuestros hermanos, así como
a vosotros, y hereden ellos también la tierra que Jehová
vuestro Dios les da al otro lado del Jordán; entonces os
volveréis cada uno a la heredad que yo os he dado.
21 Ordené también a Josué en aquel tiempo, diciendo: Tus
ojos vieron todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho a aquellos
dos reyes; así hará Jehová a todos los reinos a los cuales
pasarás tú.
22 No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que
pelea por vosotros.
No se le permite a Moisés entrar a Canaán
23 Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:
24 Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu
grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo
ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?
25 Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más
allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
26 Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de
vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta,
no me hables más de este asunto.
27 Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al
norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque
no pasarás el Jordán.
28 Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha
de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la
tierra que verás.
29 Y paramos en el valle delante de Bet-peor.
Moisés exhorta a la obediencia
4
1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo
os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y
poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.
2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis
de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro
Dios que yo os ordene.
3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-
peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó
Jehová tu Dios de en medio de ti.
4 Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos
estáis vivos hoy.
5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová
mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en
la cual entráis para tomar posesión de ella.
6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra
sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos,
los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente
pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.
7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan
cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo
cuanto le pedimos?
8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios
justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de
vosotros?
La experiencia de Israel en Horeb
9 Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para
que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se
aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien,
las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
10 El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb,
cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga
oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los
días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus
hijos;
11 y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte
ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube
y oscuridad;
12 y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego;
oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz,
ninguna figura visteis.
13 Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por
obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de
piedra.
14 A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os
enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por
obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.
Advertencia contra la idolatría
15 Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura
visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del
fuego;
16 para que no os corrompáis y hagáis para vosotros
escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra,
17 figura de animal alguno que está en la tierra, figura de
ave alguna alada que vuele por el aire,
18 figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra,
figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.
19 No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la
luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas
impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu
Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los
cielos.
20 Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno
de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad
como en este día.
21 Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró
que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que
Jehová tu Dios te da por heredad.
22 Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el
Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena
tierra.
23 Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios,
que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o
imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.
24 Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.
25 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis
envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis
escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante
los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo;
26 yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto
pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el
Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos
días sin que seáis destruidos.
27 Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis
pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará
Jehová.
28 Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de
madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás,
si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.
30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas
cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios,
y oyeres su voz;
31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te
dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les
juró a tus padres.
32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido
antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la
tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa
semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.
33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en
medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de
en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros
y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos
aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro
Dios en Egipto ante tus ojos?
35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios,
y no hay otro fuera de él.
36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y
sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus
palabras de en medio del fuego.
37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su
descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su
presencia y con su gran poder,
38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y
más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por
heredad, como hoy.
39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová
es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
40 Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te
mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de
ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te
da para siempre.
Las ciudades de refugio al oriente del Jordán
41 Entonces apartó Moisés tres ciudades a este lado del
Jordán al nacimiento del sol,
42 para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo
sin intención, sin haber tenido enemistad con él nunca antes; y
que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida:
43 Beser en el desierto, en tierra de la llanura, para los
rubenitas; Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán
para los de Manasés.
Moisés recapitula la promulgación de la ley
44 Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos
de Israel.
45 Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que
habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto;
46 a este lado del Jordán, en el valle delante de Bet-peor, en
la tierra de Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesbón,
al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel, cuando salieron
de Egipto;
47 y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos
reyes de los amorreos que estaban de este lado del Jordán, al
oriente.
48 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de
Arnón, hasta el monte de Sion, que es Hermón;
49 y todo el Arabá de este lado del Jordán, al oriente, hasta
el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.
Los Diez Mandamientos
(Ex. 20.1-17)
5
1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los
estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos;
aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con
nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.
4 Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en
medio del fuego.
5 Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para declararos
la palabra de Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego,
y no subisteis al monte. Dijo:
6 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de
casa de servidumbre.
7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
8 No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que
está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las
aguas debajo de la tierra.
9 No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy
Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los
padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de
los que me aborrecen,
10 y que hago misericordia a millares, a los que me aman y
guardan mis mandamientos.
11 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque
Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano.
12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová
tu Dios te ha mandado.
13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
14 mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna
obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu
sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el
extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu
siervo y tu sierva como tú.
15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que
Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo
extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes
el día de reposo.
16 Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha
mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya
bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
17 No matarás.
18 No cometerás adulterio.
19 No hurtarás.
20 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
21 No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa
de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
El terror del pueblo
(Ex. 20.18-26)
22 Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación
en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad,
a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de
piedra, las cuales me dio a mí.
23 Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio
de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego,
vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y
vuestros ancianos,
24 y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado
su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del
fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aún
vive.
25 Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran
fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Jehová
nuestro Dios, moriremos.
26 Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios
viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la
oímos, y aún viva?
27 Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová
nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios
te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
28 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando me
hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las palabras de
este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que han
dicho.
29 ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y
guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a
ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!
30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas.
31 Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los
mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de
que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por
posesión.
32 Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha
mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.
33 Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha
mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días
en la tierra que habéis de poseer.
El gran mandamiento
6
1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que
Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los
pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para
tomarla;
2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus
estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el
hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean
prolongados.
3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que
te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os
multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.
4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu
alma, y con todas tus fuerzas.
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en
tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes.
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como
frontales entre tus ojos;
9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Exhortaciones a la obediencia
10 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que
juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en
ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y
cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no
plantaste, y luego que comas y te sacies,
12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la
tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su
nombre jurarás.
14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los
pueblos que están en vuestros contornos;
15 porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti
está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra
ti, y te destruya de sobre la tierra.
16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en
Masah.
17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro
Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.
18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te
vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a
tus padres;
19 para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como
Jehová ha dicho.
20 Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué
significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová
nuestro Dios os mandó?
21 entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de
Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano
poderosa.
22 Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en
Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros
ojos;
23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que
juró a nuestros padres.
24 Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y
que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos
los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos
estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos
ha mandado.
Advertencias contra la idolatría de Canaán
(Ex. 34.11-17)
7
1 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la
cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a
muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo,
al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más
poderosas que tú,
2 y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las
hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas
alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni
tomarás a su hija para tu hijo.
4 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a
dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre
vosotros, y te destruirá pronto.
5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis,
y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera,
y quemaréis sus esculturas en el fuego.
Un pueblo santo para Jehová
6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu
Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos
los pueblos que están sobre la tierra.
7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido
Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más
insignificante de todos los pueblos;
8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento
que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano
poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón
rey de Egipto.
9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que
guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus
mandamientos, hasta mil generaciones;
10 y que da el pago en persona al que le aborrece,
destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le
dará el pago.
11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos
que yo te mando hoy que cumplas.
Bendiciones de la obediencia
(Lv. 26.3-13; Dt. 28.1-14)
12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y
puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la
misericordia que juró a tus padres.
13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá
el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu
mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus
ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti
varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.
15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas
plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes
las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.
16 Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios;
no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te
será tropiezo.
17 Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más
numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?
18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo
Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto;
19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las
señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido
con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con
todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.
20 También enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta
que perezcan los que quedaren y los que se hubieren escondido de
delante de ti.
21 No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está
en medio de ti, Dios grande y temible.
22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti
poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las
fieras del campo no se aumenten contra ti.
23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las
quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruidas.
24 El entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el
nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta
que los destruyas.
25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no
codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que
no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios;
26 y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas
anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es
anatema.
La buena tierra que han de poseer
8
1 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os
ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis
y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a
vuestros padres.
2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído
Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para
afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu
corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con
maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían
conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el
hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el
hombre.
4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha
hinchado en estos cuarenta años.
5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre
a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios,
andando en sus caminos, y temiéndole.
7 Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra,
tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que
brotan en vegas y montes;
8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados;
tierra de olivos, de aceite y de miel;
9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te
faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos
montes sacarás cobre.
10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios
por la buena tierra que te habrá dado.
Amonestación de no olvidar a Dios
11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir
sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno
hoy;
12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en
que habites,
13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se
te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu
Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso,
lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde
no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus
padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a
la postre hacerte bien;
17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me
han traído esta riqueza.
18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el
poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que
juró a tus padres, como en este día.
19 Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres
en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares,
yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.
20 Como las naciones que Jehová destruirá delante de
vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la
voz de Jehová vuestro Dios.
Dios destruirá a las naciones de Canaán
9
1 Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a
desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú,
ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo;
2 un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales
tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se
sostendrá delante de los hijos de Anac?
3 Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa
delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y
humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás
en seguida, como Jehová te ha dicho.
4 No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya
echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído
Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas
naciones Jehová las arroja de delante de ti.
5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras
a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas
naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para
confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham,
Isaac y Jacob.
La rebelión de Israel en Horeb
(Ex. 31.1832.35)
6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios
te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de
cerviz eres tú.
7 Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová tu
Dios en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de
Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes
a Jehová.
8 En Horeb provocasteis a ira a Jehová, y se enojó Jehová
contra vosotros para destruiros.
9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra,
las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve
entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer
pan ni beber agua;
10 y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el
dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras
que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego, el día
de la asamblea.
11 Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que
Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
12 Y me dijo Jehová: Levántate, desciende pronto de aquí,
porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido; pronto
se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho una
imagen de fundición.
13 Y me habló Jehová, diciendo: He observado a ese pueblo, y
he aquí que es pueblo duro de cerviz.
14 Déjame que los destruya, y borre su nombre de debajo del
cielo, y yo te pondré sobre una nación fuerte y mucho más
numerosa que ellos.
15 Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con
las tablas del pacto en mis dos manos.
16 Y miré, y he aquí habíais pecado contra Jehová vuestro
Dios; os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos
pronto del camino que Jehová os había mandado.
17 Entonces tomé las dos tablas y las arrojé de mis dos
manos, y las quebré delante de vuestros ojos.
18 Y me postré delante de Jehová como antes, cuarenta días y
cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo
vuestro pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los
ojos de Jehová para enojarlo.
19 Porque temí a causa del furor y de la ira con que Jehová
estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Jehová me
escuchó aun esta vez.
20 Contra Aarón también se enojó Jehová en gran manera para
destruirlo; y también oré por Aarón en aquel entonces.
21 Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que habíais
hecho, y lo quemé en el fuego, y lo desmenucé moliéndolo muy
bien, hasta que fue reducido a polvo; y eché el polvo de él en
el arroyo que descendía del monte.
22 También en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava
provocasteis a ira a Jehová.
23 Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea, diciendo:
Subid y poseed la tierra que yo os he dado, también fuisteis
rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios, y no le creísteis,
ni obedecisteis a su voz.
24 Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os
conozco.
25 Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y
cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os
había de destruir.
26 Y oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas
a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que
sacaste de Egipto con mano poderosa.
27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a
la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado,
28 no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por
cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había
prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el
desierto.
29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran
poder y con tu brazo extendido.
El pacto renovado
(Ex. 34.1-10)
10
1 En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de
piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca
de madera;
2 y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en
las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.
3 E hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas de
piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en
mi mano.
4 Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura,
los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte
de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio
Jehová.
5 Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca
que había hecho; y allí están, como Jehová me mandó.
6 (Después salieron los hijos de Israel de Beerot-bene-
jaacán a Mosera; allí murió Aarón, y allí fue sepultado,
y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar.
7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra
de arroyos de aguas.
8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que
llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante
de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta
hoy,
9 por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos;
Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)
10 Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta
días y cuarenta noches; y Jehová también me escuchó esta vez,
y no quiso Jehová destruirte.
11 Y me dijo Jehová: Levántate, anda, para que marches
delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que juré
a sus padres que les había de dar.
Lo que Dios exige
12 Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino
que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y
que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y
con toda tu alma;
13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que
yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?
14 He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de
los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
15 Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y
escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre
todos los pueblos, como en este día.
16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no
endurezcáis más vuestra cerviz.
17 Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de
señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción
de personas, ni toma cohecho;
18 que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama
también al extranjero dándole pan y vestido.
19 Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis
en la tierra de Egipto.
20 A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás, a él
seguirás, y por su nombre jurarás.
21 El es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha
hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han
visto.
22 Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto, y
ahora Jehová te ha hecho como las estrellas del cielo en
multitud.
La grandeza de Jehová
11
1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus
ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos,
todos los días.
2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no
han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su
grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido,
3 y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a
Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra;
4 y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus
carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos,
cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy;
5 y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que
habéis llegado a este lugar;
6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de
Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó con sus
familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel.
7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que
Jehová ha hecho.
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo
hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la
tierra a la cual pasáis para tomarla;
9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de
la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a
ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra
de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y
regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes
y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están
sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del
año hasta el fin.
13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os
prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con
todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma,
14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la
temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu
aceite.
15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y
comerás, y te saciarás.
16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os
apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre
los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y
perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.
18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón
y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y
serán por frontales entre vuestros ojos.
19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas
cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando
te acuestes, y cuando te levantes,
20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus
puertas;
21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos,
tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres
que les había de dar, como los días de los cielos sobre la
tierra.
22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos
que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a
Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y
siguiéndole a él,
23 Jehová también echará de delante de vosotros a todas
estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas
que vosotros.
24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será
vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río
Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.
25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de
vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que
pisareis, como él os ha dicho.
26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la
maldición:
27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, que yo os prescribo hoy,
28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy,
para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
29 Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a
la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte
Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal,
30 los cuales están al otro lado del Jordán, tras el camino
del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá
frente a Gilgal, junto al encinar de More.
31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la
tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y
habitaréis en ella.
32 Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos
que yo presento hoy delante de vosotros.
El santuario único
12
1 Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner
por obra en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha
dado para que tomes posesión de ella, todos los días que
vosotros viviereis sobre la tierra.
2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones
que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes
altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
3 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus
imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las
esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.
4 No haréis así a Jehová vuestro Dios,
5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre
todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su
habitación, ése buscaréis, y allá iréis.
6 Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros
sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras
manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las
primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas;
7 y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os
alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de
vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
8 No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora,
cada uno lo que bien le parece,
9 porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la
heredad que os da Jehová vuestro Dios.
10 Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que
Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de
todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.
11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en
él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando:
vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las
ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los
votos que hubiereis prometido a Jehová.
12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros,
vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras
siervas, y el levita que habite en vuestras poblaciones; por
cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.
13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar
que vieres;
14 sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus
tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo
que yo te mando.
15 Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus
poblaciones conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová
tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podrá comer,
como la de gacela o de ciervo.
16 Solamente que sangre no comeréis; sobre la tierra la
derramaréis como agua.
17 Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu
vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus
ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas
voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos;
18 sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el
lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu
hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus
poblaciones; te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la
obra de tus manos.
19 Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días
sobre la tierra.
20 Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como él te
ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseaste comerla,
conforme a lo que deseaste podrás comer.
21 Si estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios
escogiere para poner allí su nombre, podrás matar de tus vacas
y de tus ovejas que Jehová te hubiere dado, como te he mandado
yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseares.
22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las podrás
comer; el inmundo y el limpio podrán comer también de ellas.
23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque
la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su
carne.
24 No la comerás; en tierra la derramarás como agua.
25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus
hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de
Jehová.
26 Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las
tomarás, y vendrás con ellas al lugar que Jehová hubiere
escogido;
27 y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el
altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será
derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y podrás comer la
carne.
28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para
que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu
Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para
siempre.
Advertencias contra la idolatría
29 Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las
naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites
en su tierra,
30 guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después
que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus
dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a
sus dioses, yo también les serviré.
31 No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa
abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses;
pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus
dioses.
32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a
ello, ni de ello quitarás.
13
1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de
sueños, y te anunciare señal o prodigios,
2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció,
diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y
sirvámosles;
3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal
soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está
probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo
vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis,
guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él
serviréis, y a él seguiréis.
5 Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por
cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te
sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y
trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te
mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.
6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu
hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y
sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis,
7 de los dioses de los pueblos que están en vuestros
alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la
tierra hasta el otro extremo de ella;
8 no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le
compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás,
9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él
para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
10 Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró
apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto,
de casa de servidumbre;
11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en
medio de ti cosa semejante a esta.
12 Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová
tu Dios te da para vivir en ellas,
13 que han salido de en medio de ti hombres impíos que han
instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y
sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis;
14 tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia;
y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo
en medio de ti,
15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores
de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella
hubiere, y también matarás sus ganados a filo de espada.
16 Y juntarás todo su botín en medio de la plaza, y
consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello, como
holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de
ruinas para siempre; nunca más será edificada.
17 Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová
se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y
tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus
padres,
18 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando
todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto
ante los ojos de Jehová tu Dios.
14
1 Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os
raparéis a causa de muerto.
2 Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha
escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los
pueblos que están sobre la tierra.
Animales limpios e inmundos
(Lv. 11.1-47)
3 Nada abominable comerás.
4 Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja,
la cabra,
5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice,
el antílope y el carnero montés.
6 Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y
que rumiare entre los animales, ese podréis comer.
7 Pero estos no comeréis, entre los que rumian o entre los que
tienen pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian,
mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos;
8 ni cerdo, porque tiene pezuña hendida, mas no rumia; os
será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis
sus cuerpos muertos.
9 De todo lo que está en el agua, de estos podréis comer:
todo lo que tiene aleta y escama.
10 Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis;
inmundo será.
11 Toda ave limpia podréis comer.
12 Y estas son de las que no podréis comer: el águila, el
quebrantahuesos, el azor,
13 el gallinazo, el milano según su especie,
14 todo cuervo según su especie,
15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según sus
especies,
16 el buho, el ibis, el calamón,
17 el pelícano, el buitre, el somormujo,
18 la cigüeña, la garza según su especie, la abubilla y el
murciélago.
19 Todo insecto alado será inmundo; no se comerá.
20 Toda ave limpia podréis comer.
21 Ninguna cosa mortecina comeréis; al extranjero que está en
tus poblaciones la darás, y él podrá comerla; o véndela a un
extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios. No
cocerás el cabrito en la leche de su madre.
La ley del diezmo
22 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que
rindiere tu campo cada año.
23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él
escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de
tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus
ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los
días.
24 Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por
estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido
para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,
25 entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y
vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
26 y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por
ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú
deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te
alegrarás tú y tu familia.
27 Y no desampararás al levita que habitare en tus
poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.
28 Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus
productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo,
y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus
poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu
Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.
El año de remisión
15
1 Cada siete años harás remisión.
2 Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor
todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a
su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano,
porque es pregonada la remisión de Jehová.
3 Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu
hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano,
4 para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová
te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te
da por heredad para que la tomes en posesión,
5 si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy.
6 Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho,
prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás
prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti
no tendrán dominio.
Préstamos a los pobres
7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus
hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu
Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano
contra tu hermano pobre,
8 sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le
prestarás lo que necesite.
9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso,
diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y
mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle;
porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará
por pecado.
10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando
le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos
tus hechos, y en todo lo que emprendas.
11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por
eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al
pobre y al menesteroso en tu tierra.
Leyes sobre los esclavos
(Ex. 21.1-11)
12 Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere
servido seis años, al séptimo le despedirás libre.
13 Y cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las manos
vacías.
14 Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de
tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere
bendecido.
15 Y te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto,
y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando esto
hoy.
16 Si él te dijere: No te dejaré; porque te ama a ti y a tu
casa, y porque le va bien contigo;
17 entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja contra la
puerta, y será tu siervo para siempre; así también harás a tu
criada.
18 No te parezca duro cuando le enviares libre, pues por la
mitad del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová
tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.
Consagración de los primogénitos machos
19 Consagrarás a Jehová tu Dios todo primogénito macho de
tus vacas y de tus ovejas; no te servirás del primogénito de
tus vacas, ni trasquilarás el primogénito de tus ovejas.
20 Delante de Jehová tu Dios los comerás cada año, tú y tu
familia, en el lugar que Jehová escogiere.
21 Y si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o
hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a Jehová tu
Dios.
22 En tus poblaciones lo comerás; el inmundo lo mismo que el
limpio comerán de él, como de una gacela o de un ciervo.
23 Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la
derramarás como agua.
Fiestas anuales
(Ex. 23.14-17; 34.18-24)
16
1 Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios;
porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de
noche.
2 Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y
de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite
allí su nombre.
3 No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás
con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa
saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida
te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.
4 Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por
siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer
día, no quedará hasta la mañana.
5 No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades
que Jehová tu Dios te da;
6 sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que
habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la
puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.
7 Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios
hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu
habitación.
8 Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día
será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él.
9 Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz
en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.
10 Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios;
de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres,
según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
11 Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu
hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus
ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren
en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido
para poner allí su nombre.
12 Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto,
guardarás y cumplirás estos estatutos.
13 La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete
días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar.
14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu
hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el
huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.
15 Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en
el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová
tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y
estarás verdaderamente alegre.
16 Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de
Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta
solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las
semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno
se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
17 cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición
que Jehová tu Dios te hubiere dado.
Administración de la justicia
18 Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová
tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo
con justo juicio.
19 No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni
tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y
pervierte las palabras de los justos.
20 La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes
la tierra que Jehová tu Dios te da.
21 No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de
Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho,
22 ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios.
17
1 No ofrecerás en sacrificio a Jehová tu Dios, buey o cordero
en el cual haya falta o alguna cosa mala, pues es abominación a
Jehová tu Dios.
2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades
que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante
los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto,
3 que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere
inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el
ejército del cielo, lo cual yo he prohibido;
4 y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres
indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal
abominación ha sido hecha en Israel;
5 entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que
hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los
apedrearás, y así morirán.
6 Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de
morir; no morirá por el dicho de un solo testigo.
7 La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo,
y después la mano de todo el pueblo; así quitarás el mal de en
medio de ti.
8 Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre una
clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y
otra, y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio
en tus ciudades; entonces te levantarás y recurrirás al lugar
que Jehová tu Dios escogiere;
9 y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en
aquellos días, y preguntarás; y ellos te enseñarán la
sentencia del juicio.
10 Y harás según la sentencia que te indiquen los del lugar
que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te
manifiesten.
11 Según la ley que te enseñen, y según el juicio que te
digan, harás; no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la
sentencia que te declaren.
12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al
sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu
Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio
de Israel.
13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerá.
Instrucciones acerca de un rey
14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da,
y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey
sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores;
15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios
escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás
poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al
pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová
os ha dicho: No volváis nunca por este camino.
17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no
se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.
18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces
escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del
original que está al cuidado de los sacerdotes levitas;
19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su
vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar
todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos
por obra;
20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se
aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que
prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de
Israel.
Las porciones de los levitas
18
1 Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no
tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a
Jehová y de la heredad de él comerán.
2 No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su
heredad, como él les ha dicho.
3 Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del
pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey o cordero:
darán al sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las
primicias de la lana de tus ovejas le darás;
5 porque le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus
tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová,
él y sus hijos para siempre.
6 Y cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de entre
todo Israel, donde hubiere vivido, y viniere con todo el deseo de
su alma al lugar que Jehová escogiere,
7 ministrará en el nombre de Jehová su Dios como todos sus
hermanos los levitas que estuvieren allí delante de Jehová.
8 Igual ración a la de los otros comerá, además de sus
patrimonios.
Amonestación contra costumbres paganas
9 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no
aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas
naciones.
10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija
por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni
sortílego, ni hechicero,
11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los
muertos.
12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace
estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas
naciones de delante de ti.
13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.
14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a
adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.
Dios promete un profeta como Moisés
15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te
levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;
16 conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el
día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de
Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no
muera.
17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como
tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo
lo que yo le mandare.
19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare
en mi nombre, yo le pediré cuenta.
20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en
mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en
nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.
21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra
que Jehová no ha hablado?;
22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se
cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no
ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas
temor de él.
Las ciudades de refugio
(Nm. 35.9-28)
19
1 Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra
Jehová tu Dios te da a ti, y tú las heredes, y habites en sus
ciudades, y en sus casas;
2 te apartarás tres ciudades en medio de la tierra que Jehová
tu Dios te da para que la poseas.
3 Arreglarás los caminos, y dividirás en tres partes la
tierra que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que
todo homicida huya allí.
4 Y este es el caso del homicida que huirá allí, y vivirá:
aquel que hiriere a su prójimo sin intención y sin haber tenido
enemistad con él anteriormente;
5 como el que fuere con su prójimo al monte a cortar leña, y
al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algún leño,
saltare el hierro del cabo, y diere contra su prójimo y éste
muriere; aquél huirá a una de estas ciudades, y vivirá;
6 no sea que el vengador de la sangre, enfurecido, persiga al
homicida, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de
muerte, no debiendo ser condenado a muerte por cuanto no tenía
enemistad con su prójimo anteriormente.
7 Por tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres ciudades.
8 Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró
a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus
padres,
9 siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te
prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios
y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres
ciudades más a estas tres,
10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la
tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de
derramamiento de sangre.
11 Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y lo
acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de muerte, y
muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
12 entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán
de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para
que muera.
13 No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre
inocente, y te irá bien.
14 En la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios te
da, no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo,
que fijaron los antiguos.
Leyes sobre el testimonio
15 No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en
cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con
cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres
testigos se mantendrá la acusación.
16 Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para
testificar contra él,
17 entonces los dos litigantes se presentarán delante de
Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere
en aquellos días.
18 Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare
falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano,
19 entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y
quitarás el mal de en medio de ti.
20 Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer
más una maldad semejante en medio de ti.
21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente
por diente, mano por mano, pie por pie.
Leyes sobre la guerra
20
1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres
caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas
temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te
sacó de tierra de Egipto.
2 Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el
sacerdote y hablará al pueblo,
3 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla
contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no
temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de
ellos;
4 porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por
vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha
edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a
su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la
estrene.
6 ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella?
Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y
algún otro la disfrute.
7 ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado?
Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y
algún otro la tome.
8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán:
¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su
casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón
suyo.
9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces
los capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del
pueblo.
10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le
intimarás la paz.
11 Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en
ella fuere hallado te será tributario, y te servirá.
12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo,
entonces la sitiarás.
13 Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a
todo varón suyo a filo de espada.
14 Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo
lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y
comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios
te entregó.
15 Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti,
que no sean de las ciudades de estas naciones.
16 Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te
da por heredad, ninguna persona dejarás con vida,
17 sino que los destruirás completamente: al heteo, al
amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como
Jehová tu Dios te ha mandado;
18 para que no os enseñen a hacer según todas sus
abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis
contra Jehová vuestro Dios.
19 Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos
días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en
ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque
el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el
sitio.
20 Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás
destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad
que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
Expiación de un asesinato cuyo autor se desconoce
21
1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas,
fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se
supiere quién lo mató,
2 entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la
distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.
3 Y los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere
hallado el muerto, tomarán de las vacas una becerra que no haya
trabajado, que no haya llevado yugo;
4 y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un
valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y
quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle.
5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a
ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para
bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se
decidirá toda disputa y toda ofensa.
6 Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde
fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya
cerviz fue quebrada en el valle;
7 y protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta
sangre, ni nuestros ojos lo han visto.
8 Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y
no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les
será perdonada.
9 Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de
ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de Jehová.
Diversas leyes
10 Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová
tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
11 y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la
codiciares, y la tomares para ti por mujer,
12 la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará
sus uñas,
13 y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en
tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y
después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella
será tu mujer.
14 Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la
venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la
humillaste.
15 Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra
aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y
el hijo primogénito fuere de la aborrecida;
16 en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere,
no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con
preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito;
17 mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito,
para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los
demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el
derecho de la primogenitura.
18 Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no
obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y
habiéndole castigado, no les obedeciere;
19 entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante
los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva;
20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es
contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y
borracho.
21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y
morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel
oirá, y temerá.
22 Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y
lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero,
23 no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero;
sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios
es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad.
22
1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no
le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano.
2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo
recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo
busque, y se lo devolverás.
3 Así harás con su asno, así harás también con su vestido,
y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere
y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.
4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el
camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
5 No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá
ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios
cualquiera que esto hace.
6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en
cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la
madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la
madre con los hijos.
7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para
que te vaya bien, y prolongues tus días.
8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para
que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.
9 No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se
pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la
viña.
10 No ararás con buey y con asno juntamente.
11 No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
12 Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te
cubras.
Leyes sobre la castidad
13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a
ella la aborreciere,
14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta
mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán
las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la
ciudad, en la puerta;
16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a
este hombre por mujer, y él la aborrece;
17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar,
diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las
señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura
delante de los ancianos de la ciudad.
18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo
castigarán;
19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al
padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una
virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla
en todos sus días.
20 Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en
la joven,
21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y
la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto
hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así
quitarás el mal de en medio de ti.
22 Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada
con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la
mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.
23 Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y
alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;
24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y
los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la
ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo;
así quitarás el mal de en medio de ti.
25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y
la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente
el hombre que se acostó con ella;
26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de
muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y
le quita la vida, así es en este caso.
27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven
desposada, y no hubo quien la librase.
28 Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere
desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren
descubiertos;
29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de
la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por
cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
30 Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho
de su padre.
Los excluidos de la congregación
23
1 No entrará en la congregación de Jehová el que tenga
magullados los testículos, o amputado su miembro viril.
2 No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta
la décima generación no entrarán en la congregación de
Jehová.
3 No entrará amonita ni moabita en la congregación de
Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán
en la congregación de Jehová para siempre,
4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino,
cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a
Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
5 Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios
te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios
te amaba.
6 No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días
para siempre.
7 No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no
aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.
8 Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación
entrarán en la congregación de Jehová.
Leyes sanitarias
9 Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás
de toda cosa mala.
10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por
razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del
campamento, y no entrará en él.
11 Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se
hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.
12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;
13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando
estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte
cubrirás tu excremento;
14 porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para
librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto,
tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa
inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
Leyes humanitarias
15 No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de
su amo.
16 Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere
en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le
oprimirás.
17 No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya
sodomita de entre los hijos de Israel.
18 No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a
la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación
es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.
19 No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés
de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir
interés.
20 Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no
lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de
tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.
21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo;
porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería
pecado en ti.
22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.
23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo
cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la
ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas
hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto.
25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar
espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu
prójimo.
24
1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le
agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le
escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la
despedirá de su casa.
2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de
divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su
casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por
mujer,
4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a
tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque
es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir l